La familia Barbar llegó a Pilar buscando un futuro mejor lejos del horror de la guerra. Pero los sorprendió otro problema: la delincuencia.

Los Barbar no lo podían creer. O mejor dicho: en realidad no lograban entender cómo, en nuestro país, los ladrones actúan con total impunidad y pueden hacer básicamente lo que quieran.

    "Hemos escapado de la guerra con la promesa de encontrar la paz, y de repente, en un instante, perdemos toda la ilusión", lamentó el padre de familia sirio.

En un puñado de minutos, la inseguridad rompió las esperanzas de esta familia de refugiados en Pilar que escapó del horror de la guerra en Siria y les volvió a amargar el alma. "Estamos con miedo, salimos de nuestra casa y nos encontramos con esto. Perdimos papeles muy importantes", comenzaron a relatar en el móvil en vivo de Telenoche:

El consulado sirio en Córdoba ya está al tanto del asalto e intenta agilizar los trámites para que recuperen documentos claves. Recuperar la desazón costará mucho más.

Hafez, el padre de familia que está trabajando como soldador en un taller, dejó una reflexión que duele y a cualquier argentino de bien le da vergüenza ajena: "Hemos escapado de la guerra con la promesa de encontrar la paz, y de repente, en un instante, perdemos toda la ilusión. No lo podemos entender, no lo vivimos antes".

 

 

 
 
 

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