El senador nacional por San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, participó de la procesión en honor al Cristo de la Quebrada y, en compañía de su esposa Gisela Vartalitis, recorrió las calles del pueblo junto al vicegobernador Carlos Ponce, y al obispo de San Luis, Pedro Daniel Martínez.

El legislador recorrió las 14 estaciones del Calvario y rezó ante la imagen del Santo y luego de la ceremonia religiosa, en el interior de la iglesia, saludó a los sacerdotes e integrantes de la agrupación gaucha que siempre porta la imagen milagrosa. Luego de conversar con monseñor Martínez y antes de regresar a la ciudad capital, Rodríguez Saá dialogó con los periodistas y se refirió a sus ganas de conducir, una vez más, la provincia.

“Me encantaría ser nuevamente gobernador de San Luis. Si el pueblo de San Luis me apoya, seré gobernador nuevamente. La candidatura a senador, bueno, ya veremos. Sí pienso en la Gobernación de San Luis. San Luis está primero”, expresó Adolfo ante el aplauso de seguidores que lo esperaban para saludarlo y tomarse una fotografía con él.

Luego opinó sobre la masiva expresión de fe que todos los años se incrementa en torno a Villa de la Quebrada. “Es una fiesta conmovedora que cada año convoca más gente. Hay que mirar la cara, los gestos, las súplicas de cada uno de los promesantes, de los vecinos, que se reúnen cuando pasa el Cristo de la Quebrada. Ellos le piden al Santo con un enorme fervor”, valoró.

“Cada vez que los puntanos hemos tenido un dolor profundo, sabemos todos nosotros que le hemos pedido al Cristo y siempre encontramos en él un refugio para nuestro dolor”, agregó.

En la charla con los periodistas, Rodríguez Saá remarcó el rol relevante que hoy ocupan los jóvenes sanluiseños y los proyectos que tiene el Gobierno para incluirlos en la ejecución de sus políticas de Estado: “La juventud de San Luis es protagonista. Pero tiene que prepararse, capacitarse para cumplir su rol con éxito. Por eso es necesario que busquemos la forma de trabajar junto a los jóvenes, para que nosotros podamos transferirles la experiencia que tenemos los mayores, y que los chicos le pongan las fuerzas, las ganas, las nuevas ideas, la fuerza creativa. Eso es muy importante”, consideró.

Antes de despedirse, Adolfo confió qué le pidió al Cristo de la Quebrada durante la procesión. “Le pedí por la familia, por mi familia. Por las familias de San Luis. Pero también le pedí por las fuentes de trabajo, para que podamos superar cualquier problema con la pobreza. Que logremos que en San Luis no haya pobres. Que todos tengan lo imprescindible para vivir. Que tengan trabajo, una familia, una casa. ¡Casi lo hemos logrado! Pero si le ponemos más entusiasmo lo vamos a mejorar aún más. Estamos en eso y el Gobierno de San Luis está trabajando”, sostuvo.

Fuente: ANSL

 
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