Aníbal Acosta era un efectivo de la Policía Bonaerense que murió cuando reconoció a un ladrón de un robo cometido horas antes.

Aníbal Acosta era un efectivo de la Policía Bonaerense que perdió la vida el jueves al mediodía después de que le dispararon tres veces en González Catán, hecho que ocurrió en el estacionamiento del hospital Simplemente Evita.

Antes de fallecer Aníbal alcanzó a hacerles un pedido a uno de sus compañeros: “Decile a mi señora y a mis nenas que las amo”. Sus restos fueron despedidos en González Catán por más de 200 personas en una emotiva ceremonia, a pocas cuadras de donde lo mataron.

Todo comenzó cuando el subinspector Aníbal Acosta concurrió para preguntar por la salud de un comerciante que había sido baleado apenas unas horas antes, durante un robo. Y allí mismo se encontró con los ladrones.

Ocurrió durante el horario de visita, con el playón lleno de gente. Al llegar, Acosta reconoció el auto de los delincuentes, luego los vio, pero ellos no le dieron tiempo a reaccionar y le dispararon dos tiros en el pecho y uno en el abdomen.

“Lo sentimos profundamente. Fue un hecho trágico“, sostuvo esta mañana el director ejecutivo del hospital, Horacio Cabrera, quien conocía al policía que murió ya que este colaboraba frecuentemente con la seguridad del centro médico.

Aníbal Acosta tenía 31 años, era papá de tres nenas, y había ingresado a la Policía Bonaerense en el 2005. Pese a que lo operaron dos veces no pudieron salvarlo; el comerciante al que había ido a ver se encuentra internado, no está fuera de peligro, pero sí está estable.

 

Fuente: Clarín.com

 

 
 
 

Traductor/Translate