macricampana

Mauricio Macri convocó a la comisión de reforma previsional previstas en la ley de Reparación Histórica

macridentro

El presidente Mauricio Macri presentó este lunes los tres ejes de las reformas estructurales del Estado que comenzarán a debatirse esta semana. Uno de los cambios será en el sistema previsional, según informó el jefe de Estado.

En esa línea, sugirió que deben eliminarse las jubilaciones de privilegio y los regímenes especiales. "En la ley de reparación histórica, se previó la creación de un consejo para crear un nuevo sistema previsional, que seguirá siendo universal, público y de reparto… Pero necesitamos que sea sustentable y justo", aseguró Macri.

Y agregó: "Vamos a convocar a la Comisión prevista en la ley para que las fuerzas políticas y expertos, en un proceso participativo, elabore una nueva propuesta para que el Congreso debata oportunamente". Mientras tanto, planteó, el Gobierno planteará algunas propuestas para la "transición".

El plan oficial de modificación del sistema previsional busca una reducción del gasto en torno a los $100 millones. Entre los cambios propuestos, el Ejecutivo pretende ajustar la fórmula de movilidad. La edad continuaría en 60 años para las mujeres y 65 para los hombres.

A un yrigoyenista, a quien le debemos el origen de la práctica de jubilaciones de privilegio, que hoy todos repudiamos, ya que se ha convertido en sinónimo de falta de ética y aún de corrupción. El doctor Elpidio González, tras haber trabajado en política toda su vida y haber ejercido varios cargos públicos, entre ellos vicepresidente en el gobierno de Máximo Marcelo Torcuato Alvear, se retiró de la política y nadie supo más de él. Tiempo después un diputado en funciones lo vio en las recovas del barrio porteño de Once, con una valija, vendiendo betunes, pomadas y cosas afines, por lo que se dijo: "No puede ser que alguien que ha dado tanto por la patria viva en estas condiciones". Presentó en el Congreso de la Nación una ley que permitiera darle al viejo político una vejez decente, y así fue aprobada la primera jubilación de privilegio de la Argentina. Pero lo más sabroso de esta historia fue que cuando le fueron a dar la noticia al viejo caudillo, éste la rechazó diciendo "que mientras tuviera dos manos para trabajar, no necesitaba limosnas". Una anécdota, un domingo de frío invierno, el anciano, pesándole más los años que el maletín de gastado cuero cargado de betún y anilinas para los zapatos con que se ganaba la vida, vistiendo un traje gris, pobre y limpio y la barba larga, pero cuidada, subió a un tranvía. Tras sacar el boleto se sentó al lado de un señor que venía leyendo un libro. "Cantos de vida y esperanza", «un buen libro de Rubén Darío», dijo el anciano al pasajero lector. El anciano contaba algunas monedas que había obtenido de la venta del día y una se le cayó. Entonces el viejo político se agachó a recogerla, jadeó un poco. Y, como justificándose, dijo a su vecino al sentarse nuevamente junto a él: "Si no la uso para limosna, la usaré para comer". En la siguiente parada se alejó hacia la puerta trasera. ¡Oiga, señor González!, le dijo el viajero, sírvase guardar el libro. Sería un honor para mí que lo aceptara. El anciano lo miró agradecido y le dijo, con convicción y humildad: "Un funcionario, aunque ya no lo sea, no acepta regalos, hijo. Y, además, recuerdo bien a Darío, mejor que a los precios de las pomadas", y recitó una estrofa antes de bajar del tranvía. Decían que vivía en un cuarto de la calle Cerrito que se venía abajo. Elpidio Gánzalez, el mismo que había rechazado una pensión que le correspondía; el amigo de Yrigoyen; el vicepresidente de Alvear, el que tampoco aceptó una casa que el gobierno quiso darle para que viviera como merecía. Un hombre olvidado, quizás porque es un espejo en el cual muy pocos, o acaso nadie en la política argentina de hoy, pueda mirarse. Ya que se mandan tanas cosas inútiles por correo, parece que esta historia vale la pena que se haga cadena. Quizás llegue a manos de los políticos y, aunque no los cambie, por lo menos que los haga avergonzar. Y si no, por lo menos que nuestra juventud, tenga espejos en los cuales mirarse. Y si uno quiere leer su biografía verá que Elpidio González había nacido en Rosario, el 1º de agosto de 1875 donde realizó sus estudios primarios y secundarios. En 1894, con 19 años, siguió la carrera de derecho en Córdoba y se inició en la vida política. Allí descubrió al caudillo que seguiría toda su vida: Hipólito Yrigoyen y participó en la revolución de 1905, cuando tenía 30 años, terminando preso. En 1912, después de la sanción de la ley Sáenz Peña, fue elegido diputado nacional. Ese mismo año, lo eligieron en su partido para encabezar la fórmula para gobernador de Córdoba, posibilidad que rechazó pues había sido elegido para el cargo de diputado y no podía defraudar a sus electores. Cuatro años fue elector, nuevamente, diputado nacional por Córdoba. Entre 1916 y 1918, enfermo, fue ministro de Guerra. En 1921 fue elegido presidente de la UCR y renunció y participó en la puja electoral. Y en los comicios presidenciales de 1922, integró el segundo término de la fórmula triunfante, junto al aristocrático de Alvear. Ganaron por 460.000 votos, contra 370.000 de todos sus opositores. En 1928 fue ministro del Interior, en la segunda presidencia de Yrigoyen. Luego, la prisión, hasta los 57 años. Y tras un largo período un día rechazó toda pensión del estado. Y hasta en la hora de su muerte (18 de octubre de 1951) fue austero. En su testamento dijo "pido ser enterrado con toda modestia".

 

 

 
 
 
 

Traductor/Translate