La “nueva vida” del pequeño gladiador empezó con el pie derecho cuando durante la tarde de este sábado familiares, amigos, vecinos e incluso la Policía le dio un gran abrazo en su regreso.

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La lucha de Lionel Sosa ya quedó grabada en la memoria de todos los puntanos por su incansable espíritu para afrontar el cáncer mediastino. Las noticias sobre su recuperación llenó de alegría a todos y ahora se vio reflejada en su llegada a la ciudad.

Él y su familia regresaron a su hogar este viernes por la noche, pero el apoyo y la sorpresa entre globos y sonrisas, no se hizo esperar.

Su historia conmovió a todo San Luis que se movilizó en nombre de él y realizó múltiples colectas, donaciones e incluso un festival de rock para recaudar fondos.

“Fue todo muy lindo y emocionante, vino mucha gente a saludarnos”, detalló el padre del pequeño de 9 años, Gustavo Sosa, en diálogo con el chorrillero

Si bien estaba anoticiado de la visita de algunos familiares, comentó que “nunca imaginó tanta gente”. La sorpresa fue aún más especial para el niño ya que “no estaba enterado”.

El Comando Radioeléctrico le obsequió un uniforme a Lionel. Foto: Gustavo Sosa.

El tío de Lionel, el auxiliar Claudio Guiñazú, convocó a efectivos del Comando Radioeléctrico para ir hasta el domicilio ubicado en el barrio 500 Viviendas Sur.

Allí el niño recibió una torta para compartir con sus amigos y un regalo muy especial de parte de los efectivos: un uniforme del Comando.

“Lio extrañaba mucho todo esto, a sus amigos y a su casa. Estar aquí le va ayudar a recuperarse más rápido todavía”, añadió Gustavo.

Cabe destacar que el jueves pasado la familia se encontró con la mejor noticia: terminó con el tratamiento de la quimioterapia y podrá tener una “vida normal”.

Para dar una magnitud de su logro, solo basta con ver la cantidad de sesiones de quimio por las que tuvo que pasar: 70. Y no solo eso, se le suman también los múltiples análisis y “pinchazos” que soportó.

Su papá indicó que “ya estaba cansado de estar en Mendoza” en el Hospital Notti donde fue tratado.

“Fue durísimo y muy doloroso, sobre todo ver los cambios en su metabolismo con los efectos secundarios. Estaba dolorido, cansado y cuando le sacaban sangre no lloraba sino que gritaba”, agregó.

Pero hubo un final feliz. Los profesionales médicos que siguieron su caso “no encontraron células cancerígenas” y adelantaron que “podrá hacer deportes y tener una vida normal y saludable, obviamente teniendo precaución con la higiene por posibles infecciones”.

Si bien gran parte de su batalla ya finalizó, ahora deberá seguir con un régimen de pastillas, controles y análisis periódicamente, pero ahora desde la calidez de su hogar con toda su familia a su lado.

 
 

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