Dos internas de la Unidad 4 de la cárcel de mujeres, del Complejo Penitenciario Nº 1, se casaron por civil.

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Casarse es una decisión importante, quizás para toda la vida. Si a ello debe sumársele estar privado de la libertad y, a su vez, hacerlo con alguien del mismo sexo —algo permitido en el país desde 2010— los prejuicios se vuelven un obstáculo a superar. Pero poco pareció importarles a Carmen y Larixa (una de ellas transexual), de la Unidad 4 de la cárcel de mujeres del Complejo Penitenciario Nº 1 de la capital, que ayer dieron el sí en una ceremonia oficiada por el registro civil.

Es la primera vez que ocurre un matrimonio igualitario en la cárcel, según aseguró Segundo Gimenes, jefe del Servicio Penitenciario provincial. La boda fue a las 9:30 en el salón de visitas, que fue adornado para la ocasión. Hasta el mediodía, la pareja pudo compartir con familiares invitados y otras internas que quisieron ser parte del momento.

Gimenes indicó que en el Servicio Penitenciario se pueden solicitar tanto uniones por civil como por iglesia. “A través del área de tratamiento, se piden todos los requisitos como un casamiento normal y se le solicita al Registro Civil que se haga presente un determinado día para casar a los internos”, detalló. En el caso de que elijan la opción religiosa, lo hacen en la capilla del presidio con el capellán del servicio.

Esta es la primera unión en lo que va del año. “Hemos llegado a tener hasta 6 casamientos en años anteriores. La semana que viene tenemos programado uno y más adelante también”, adelantó el jefe, que dijo que en la mayoría de los casos las parejas que se forman están integradas por un interno varón y su esposa que está en libertad.

Actualmente, Carmen y Larixa residen en pabellones separados, ya que una está procesada y la otra está condenada. Gimenes aclaró que van a tener los días de visita que les corresponden como cualquier pareja.

En la cárcel también se pueden celebrar bautismos y cumpleaños. “Es un derecho que tienen las personas, de contraer matrimonio, de bautizar a sus hijos y como nosotros tenemos los medios para hacerlo lo permitimos y así lo permite la ley”, justificó Gimenes.

Fuente: El Diario de la República

 
 
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