La actual directora de la Casa del Poeta, María del Sol Uría, denunció un hecho que se habría cometido hace 27 años cuando ella era una adolescente de 15 años. La imputación es contra el letrado José Luis Dopazo.

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María del Sol Uría tiene 41 años y desde hace 27 años llevaba un peso. Pero, el 15 de febrero de 2019, decidió quitárselo de encima. Uría denunció en la Justicia a José Luis Dopazo por abuso sexual. El hecho por el que acusa al abogado habría ocurrido en el año 1992, cuando ella tenía solo 15 años.

En su presentación no especificó la fecha exacta del hecho, pero sí recordó que fue de madrugada, durante una de sus primeras salidas nocturnas. Cada proceso tiene su tiempo y el de María del Sol llevó casi tres décadas. En su interior albergaba un relato oscuro, triste, que la carcomía, e intentaba dejar detrás de una dulce sonrisa.

Sobre los hechos que denunció, Uría dijo que en el momento del intento de abuso, ella vivía con su familia en calles Colón y Tomás Jofré de la ciudad de San Luis, desde donde salió para ver una banda que tocaba en un lugar llamado “La Cueva” ubicado en avenida España casi Maipú, donde se topó con Dopazo.

Relató que le habían dado permiso hasta las tres de la madrugada para regresar a su casa, que estaba sola pero había acordado juntarse con unas amigas en otro lugar, en el boliche llamado Mecano (actualmente Sky), que funcionaba en calle Héroes de Malvinas a unos 30 metros de Riobamba. Dijo que Dopazo en esa época compartía un estudio jurídico con su padre, Omar Uría (otro conocido abogado de la ciudad) y que le propuso llevarla en su auto hasta el local bailable, a lo que accedió.

“'El Negro' (como se lo conoce) era como un tío para mí. Su mujer y sus dos hijos frecuentaban mi casa y teníamos reuniones familiares. Asistieron a mi cumpleaños de 15 como consta en las fotos de mi álbum”, relató en la denuncia, por lo que no sospechó del ofrecimiento.

Pero a Uría le sorprendió que, ya en el auto, Dopazo se desviara hacia su entonces domicilio, en Juana Koslay, y no hacia el boliche. “Me dijo que tenía que ir a buscar algo”, recordó.

Explicó que, una vez allí, el abogado sacó una botella de whisky, sirvió dos vasos y empezó a hablarle de la buena relación que lo unía con su padre y compañero de estudio. “Comencé a observar algunas actitudes diferentes en su trato”, detalló y le pidió pasar al baño y le exigió que la llevara a Mecano una vez que saliera.

“No alcancé a abrir la puerta (del baño) cuando se abalanzó sobre mí. Comenzó a manosearme, y a pesar de mis intentos de soltarme no lo logré, y tomándome de los pelos me arrastró hasta una habitación”, donde la tiró sobre una cama y se le tiró encima, según relató Uría en otro tramo de la denuncia.

Fuente: El Diario de la República

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