Trabajan con lista de espera, ya tienen 11 piezas encargadas. Además reciben la colaboración de todo el interior de la provincia. 

pelucas 

Un grupo de amigas de la capital puntana comenzó a juntarse hace un mes a fabricar pelucas solidarias para las personas que tienen cáncer y atraviesan el duro tratamiento. Actualmente reciben donaciones de todo el interior de San Luis e incluso ya tienen una lista de espera y 11 pelucas encargadas.

María Fernanda Selada y sus once compañeras se juntan en el garaje de su casa para fabricar las pelucas. La idea surgió ante una necesidad personal, cuando la cuñada de María tenía cáncer y querían conseguirle una peluca. “Hace dos años empecé a averiguar por internet y di con un banco solidario en Baradero, Buenos Aires. En ese entonces nos dijeron que tenían, pero ella debía ir personalmente a retirarla. Para nosotros fue una barrera porque era imposible trasladarla hasta allá”, recordó emocionada y añadió que comprarla cuesta cerca de 20 mil pesos: “Es mucho dinero y para alguien que está en tratamiento en su orden de prioridades es lo último”, precisó.

Mientras María Fernanda relataba, alrededor de una mesa estaban Yolanda, Andrea, Liliana y Laura quienes escuchaban con atención mientras confeccionaban suvenires y cocían mechones de pelo. 

La puntana contó que hace un mes comenzó con el proyecto de “Pelucas Solidarias San Luis“, y que su cuñada no pudo ver el comienzo de esta iniciativa. “Ella falleció el año pasado a causa de la enfermedad. Creo que estaría muy orgullosa”, precisó emocionada. “Ahí fue donde me pregunté qué tan difícil puede ser armar un banco de pelucas acá. Hoy somos once los que participamos y dos peluqueras que se sumaron para cortar el cabello gratis”, destacó con los ojos llenos de lágrimas.

Con muchas ganas de ayudar María Fernanda contó que empezó a buscar tutoriales para saber cómo armarlas y finalmente una chica de Buenos Aires la ayudó y le mandó unos videos.

La puntana no dudo en empezar con la ayuda y le pidió a una amiga que armara un flyer para publicar en las redes sociales. “No sé nada de diseño, por eso ella se encargo de ese paso. Fue increíble la respuesta de la gente. En un día lo compartieron más de mil personas. Realmente nos quedamos sorprendidas”, manifestó y añadió que “ahora llevamos adelante la colecta de cabello que es la primera etapa. El próximo sábado comenzamos a confeccionar las pelucas con la ayuda de una chica que viaja del interior”, comentó. 

Luego sacó una caja, que puso sobre la mesa, y mostró todo el pelo que han juntado: “Las peluquerías de Tilisarao, Concarán, La Toma, Villa Mercedes y San Luis colaboran con nosotros. Todos se ofrecieron a cortar el cabello gratuitamente para el que quiera donarlo. Otros lo han traído personalmente”, expresó.

“Yo lo tenía hasta la cintura. No lo hubiera hecho si no fuese por esta causa. La mayoría de la gente que se decide es porque conoce a alguien que lo padeció o porque ellos sufrieron una enfermedad oncológica“, aseguró mientas tomó los mechones y los guardó cuidadosamente otra vez. “Hasta nenas han venido a traerlos y te dicen que es para otras pequeñas. Es muy movilizador”, precisó.

Hasta el momento tienen encargadas 11 pelucas. “La paciente más chica tiene 22 años y después son mujeres grandes. Ya nos donaron una y la entregamos. Justo ese día la persona que la recibió tenía el cumpleaños de su hija, nos mandó una foto y nos dijo que volvió a sonreír”, detalló María con la voz marcada por la emoción.

Explicó que tienen las puertas abiertas para aquellas personas que quieran ayudar. “Nos juntamos todos los sábados a la mañana en el garaje de mi casa. El que no pueda donar cabello puede ayudarnos con los materiales. Nos hace falta microtul de doble rebote para hacer los casquillos, hilo de poliéster, telas suaves para confeccionar turbantes y cabezas de telgopor”, detalló la joven.

Luego destacó que utilizan un sistema de préstamo. “El paciente se tiene que comunicar a través de  Facebook: Pelucas Solidarias San Luis. Pedimos los datos y un certificado que justifique la patología. Nos pasó que una mujer la quería, pero era porque estaba estresada y se le caía el cabello. Ahí se desvirtúa toda la acción. Le entregamos la peluca y una vez que supera el tratamiento, la reacondicionamos y la volvemos a prestar”, indicó María Fernanda y destacó que “es una gran cadena de favores”.

Fuente: Vía San Luis

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