Una mujer publicó un mensaje en redes sociales repudiando a la empresa y asumiendo que se trataba de una estrategia publicitaria. Simplemente porque David tiene síndrome de Down.

 down

En los últimos días se viralizó una publicación en redes sociales de una mujer que decía haber decidido no asistir más a un local gastronómico en Villa Constitución, Santa Fe, por incluir entre sus trabajadores a una persona con síndrome de Down. Según su razonamiento, los dueños estarían realizando una acción de marketing al incluir al trabajador en lugar de darle trabajo a otras personas. Luego de eso, amigos y familiares comenzaron a dar mensajes a favor de la empresa y del trabajador con la etiqueta #TodosPorDavid.

Para 2019, la Organización de las Naciones Unidas declaró promover el lema de No dejar a nadie atrás: "Todas las personas con síndrome de Down deben tener la oportunidad de disfrutar de vidas plenas, tanto en igualdad de condiciones con las demás, como en el resto de aspectos de la sociedad".

Afortunadamente, la reacción de la mayoría de las personas fue en favor de la inclusión del empleado y con denuncias por discriminación hacia la mujer que publicó este mensaje. Pero es interesante aprovechar la oportunidad para analizar un poco los argumentos que se usan contra la inclusión laboral, que pese a no tener asidero, parecen estar todavía vigentes.

La publicación, a nombre de Ana Paula Alvarez de Lasarte, habla de que se le quita la oportunidad a otros "sabiendo la cantidad de jóvenes que buscan su primer empleo", pero ¿no se trata de un joven en edad laboral? ¿por qué asume que no buscaba él también su primera oportunidad laboral? Y si no fuera la primera, justamente, se trata de alguien que pertenece a un colectivo, también, en el que las oportunidades laborales no abundan. La Agencia Nacional de Discapacidad, hasta hace muy poco, informó que solo tenía 21 trabajadores con síndrome de Down registrados.

Las personas con discapacidad tienen derecho a trabajar en el mercado laboral abierto y competitivo. Más allá de que todos tenemos derecho al empleo, en el caso de las personas del colectivo, esto está en el Artículo 27 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Habla también de jóvenes con familia que necesitan el trabajo ¿por qué pensar que se trata de alguien sin familia? Posiblemente, porque muchos de nosotros crecimos con la imagen de personas con discapacidad internadas en instituciones de encierro sin padres, pareja o hijos, cada una ocupando un lugar ahí (o "desocupando" un lugar en otros círculos") simplemente por tener una discapacidad.

En el mismo mensaje también pregunta ¿por qué sacarle el puesto a una persona normal? A partir de un discurso de meritocracia, ya refutado en muchísimos trabajos, dice que una persona le saca el puesto a otra, porque parece que nos tenemos que pelear entre nosotros por tener un trabajo. Y lo más fuerte, habla de "una persona normal", que podríamos profundizar dándonos una vuelta por algunos textos, entre otros, de Michel Foucault, o en este espacio simplemente decir que la normalidad es una construcción que tiene su origen en el poder que clasifica, ordena, controla, y dice qué lugar ocupamos cada uno de nosotros.

Además, pareciera que en realidad, se asume que se trata de una persona que no necesita trabajar. Ana Paula dice "supongo y doy por sentado que este sujeto tiene una pensión". Es decir, entiende que debe vivir de una pensión, con una suma que hace imposible vivir de forma indpendiente, y que no necesita trabajar, desarrollar una vocación, ni ningún otro ingreso económico.

En el artículo 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con discapacidad, los estados reconocen el derecho a vivir de forma independiente y a la inclusión en la comunidad. Si bien parece algo obvio, sabemos que las barreras para eso todavía siguen. Por la existencia de barreras que dificultan el cumplimiento de esos y otros derechos es que las personas con discapacidad cuentan con pensiones.

Por último, da el nombre del empleado, como buscando acusarlo de algo. La frase que usa para referirse al trabajador es "el agraciado de poder ocupar un puesto que le queda grande", quizá sabiendo en detalle cuáles son las tareas, cómo se deberían hacer y cómo las realiza el trabajador. Más probablemente, creyendo que las personas con síndrome de Down son pequeñas para asumir un trabajo.

Tener trabajo no es ser un agraciado. Tener trabajo es ejercer un derecho. Si falta trabajo para otras personas que lo necesitan, y sabemos que lamentablemente es así, habrá que reclamar, no a las empresas que dan trabajo, sino a las autoridades, responsables de garantizar ese derecho.

Bienvenida la reacción de todos los que repudiaron el mensaje discriminatorio. Bienvenidas las felicitaciones a la empresa inclusiva, que ojalá pronto sea vista como una empresa más. Bienvenido el mensaje #TodosPorDavid, por el trabajador, por su entorno, y por el derecho de todas las personas a participar juntas y tener empleo sin dejar a nadie atrás.

#todospordavid #inclusion #discapacidad #sindromededown #inclusionlaboral #empleo #redessociales #comunicacioninclusiva

Fuente: linkedin

 
potreroencanta
 
rotativas_6.gif
 

Traductor/Translate

     
       
    lapuntavisita  
       
    eltrapiche