Un aberrante hecho sorprendió a todos los vecinos de una cuadra, después de que se enteraran que el empleado de un negocio, agarró a una nena de 3 años y la abuso sexualmente.

almacen

Todo sucedió en la localidad bonaerense de Merlo. Cuando una nena de 3 años fue a comprar a un almacén de barrio, junto a su hermano de 8, y un empleado del local le practicó sexo oral. Cuando la menor regresó a su hogar, se animó a contarle a su madre el calvario que sufrió. Tras la detención del acusado, salió a la luz que el sujeto abusó de otro menor.

Una joven de 24 años preparaba el almuerzo y, al notar que le faltaban un par de productos, los mandó a sus hijos a comprar al almacén situado a 80 metros de distancia de su casa, en la calle Suecia al 1900.

Cuando llegaron, Claudio Segovia, uno de los empleados del almacén "La Rosa", los atendió por la ventana, como lo hace habitualmente. Sin embargo, luego de tomarles el pedido, abrió la puerta de su vivienda, donde funciona el negocio, y le pidió a la nena que entre a la casa. Por otro lado, le ordenó al chiquito que se quede en la puerta y que le avise si la "señora Rosa" llegaba al lugar.

Mientras que el chiquito hacía de "campana", sin llegar a entender lo que pasaba, el sujeto metió a la menor de 3 a su vivienda. Una vez dentro de la casa, el sujeto llevó a la nena al baño, le bajó los pantalones y le practicó sexo oral. A los minutos, la pequeña fue liberada y volvió a su hogar con su hermanito mayor, en estado de shock.

Cuando regresaron a lo de la madre, la chiquita, en lugar de quedarse junto a su familia, se fue corriendo a llorar a la pieza. Fue en ese entonces cuando su progenitora le preguntó qué había ocurrido. La menor señaló sus genitales y reveló: "Mamá, el hombre del almacén me chupó la cola. Por favor, lávamela".

El hermanito de la pequeña se sumó a las declaraciones y manifestó: "El hombre la hizo entrar a su casa". El dato del pequeño no fue menor, ya que el dueño del local suele atender por una ventana y la puerta del negocio los dirige directamente a su vivienda.

La mujer, desesperada, le pidió explicaciones a su nena y, al confirmar sus dichos, fue a increpar al dueño del local. Cuando el sujeto negó la situación, el hermano de la pequeña se llenó de furia y gritó: "Es mentira lo que dice. Ella entró a su casa y a mí me pidió que me quedara en la vereda a ver si venía doña Rosa".

Fuente: Quepasajujuy

 

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