San Luis Informa 12 abril 2021

Dolor de garganta, sequedad, tos, dolor muscular, enrojecimiento de la mucosa y, en ocasiones, fiebre son señales compartidas. Cómo saber de qué enfermedad se trata.

La faringitis provoca dolor o irritación en la garganta que puede ocurrir o no al tragar. (Foto: Adobe Stock)

La Argentina ya se encuentra en la fase 2 de contagios del coronavirus y registra unos 22 mil casos positivos por día. En medio de nuevas restricciones y un plan de vacunación lento, los argentinos se enfrentan a un nuevo desafío ante este virus que no da tregua y que cada vez -debido a sus nuevas variantes- afecta a un segmento poblacional más joven, aquí y en el mundo.

 

Estos últimos meses, niños y adolescentes retomaron en parte su vida normal: volvieron a las clases presenciales, a las actividades deportivas y recreativas, a las reuniones sociales, entre otras, teniendo mayor contacto con sus pares e inevitablemente estando -más allá de tomar las medidas preventivas y los recaudos aconsejados por las autoridades de salud- más expuestos a los posibles contagios de COVID-19.

 

 

Sin embargo, muchos de ellos son asintomáticos y, los que no, presentan en general síntomas muy similares a los de la faringitis, lo que puede ser peligroso para los familiares y confuso para los médicos al momento del diagnóstico. Por tal motivo es que los expertos aconsejan que las personas se hisopen ante cualquier síntoma vinculado al coronavirus, más teniendo en cuenta que se acerca el invierno y que esas manifestaciones pueden confundirse con otras enfermedades propias de esa estación del año.

 

Cabe resaltar que la faringitis es una inflamación de la faringe que puede provocar dolor de garganta, sequedad, enrojecimiento de la mucosa, tos, dolores musculares y de cabeza, ganglios linfáticos inflamados y, en ocasiones, fiebre. Por eso, sus síntomas muchas veces pueden confundirse con los del coronavirus, lo que puede generar un problema si el menor está infectado y contagia sin saberlo a un familiar de riesgo que vive en el mismo hogar o a algún allegado o amigo.

 

La faringitis aguda es en general una infección de corto plazo y principalmente causada por diversos virus y bacterias. La misma, aseguran los especialistas, se contagia por medio de las gotitas que se liberan al estornudar o toser. La faringoamigdalitis de causa viral, generalmente, se cura a la semana o a los diez días sin necesidad de medicamentos, más allá del uso de analgésicos o antitérmicos.

 

En el caso de las faringoamigdalitis bacterianas, los síntomas suelen mejorar luego de 48 a 72 horas del inicio del tratamiento antibiótico indicado por el médico. En tanto, la fiebre (en caso de haberla) y el dolor de garganta suelen mejorar en un lapso de 3 días, una vez que se inicia el tratamiento con los antibióticos prescriptos por el médico.

 

“Los síntomas comunes de infección por COVID-19 son fiebre, tos seca y cansancio, pero también puede presentarse con dolor de garganta espontáneo y al tragar (odinofagia), dolores musculares, dolor de cabeza, diarrea, conjuntivitis, pérdida del olfato o el gusto, erupciones en piel y dificultad para respirar”, le dijo a Con Bienestar la doctora Natalia Müller, especialista en Otorrinolaringología y Pediatría del Hospital Británico (M.N. 107.642), quien diferenció claramente a ambas enfermedades.

 

Sin embargo, aseguró, “muchos de estos síntomas suelen aparecer en el contexto de otros cuadros infecciosos”, especialmente en los casos de faringitis, gripe y resfríos (de un catarro, secreción y congestión nasal, algo que no se percibe habitualmente en los pacientes con Sars-CoV-2.). “Por eso, es muy importante poder realizar un diagnóstico certero”, advirtió.

El diagnóstico de faringitis se centra en diferenciar entre faringitis causadas por bacterias (que deben ser tratadas con antibióticos) y las causadas por virus (que no deben tratarse con antibióticos). Existen algunas pruebas que consisten en recoger secreciones de la faringe con un bastoncillo (hisopado faríngeo), las cuales permiten detectar de forma rápida la presencia de bacterias y determinar así si se necesitan o no antibióticos.

 

En ese sentido, Müller sostuvo: “En el contexto de esta pandemia es muy difícil para los pacientes, y muchas veces para los médicos, poder diferenciar solamente a través de los síntomas clínicos una infección por COVID-19 de otros cuadros infecciosos que comparten su sintomatología. Debemos tener en cuenta que los cuadros de resfríos y de gripe cursan habitualmente con estornudos, congestión y mucosidad nasal, pero también son síntomas que pueden presentarse en una infección por coronavirus aunque con menor frecuencia. La presencia de dolor al tragar (odinofagia) debe ser considerada como síntoma de consulta en el caso de asociarse a otros síntomas como fiebre, mucosidad o tos”.

 

En relación a la fiebre, dijo: “Se trata de uno de los síntomas característicos de infección de COVID (esta presente en el 90% de los casos sintomáticos) y su aparición habitualmente es gradual, superando los 37,5 grados. En cambio, la faringitis puede cursar con o sin ella. La gripe cursa habitualmente con fiebre alta, muy repentina y los cuadros de resfríos suelen cursar con febrícula. En el caso de presentarse fatiga, cansancio, dolores musculares o cefalea debemos saber que puede ser por un cuadro gripal, pero también puede tratarse de coronavirus”.

 

“Como conclusión diría que si bien la mayoría de los síntomas de COVID-19 son similares a muchos de los cuadros de infecciones respiratorias altas como la faringitis aguda, resfríos y gripe, no es posible determinar clínicamente con certeza la presencia o ausencia de infección por coronavirus, por lo cual, ante la presencia de síntomas es necesario realizar el test de hisopado nasofaríngeo para determinar la causa y extremar las precauciones de contacto para evitar exponer a los demás al riesgo de contagio”, concluyó.

 

Posibles complicaciones de la faringitis

Las faringitis no suelen producir mayores complicaciones. Sin embargo, cuando la infección es por estreptococo, pueden producir fiebre reumática, algo poco frecuente en la actualidad. Esta patología pude también aparecer en el contexto de determinadas infecciones más generales como las paperas, la gripe o los síndromes mononucleósicos. A su vez, cuando la infección es por estreptococo, puede producir:

 

Fiebre reumática: es una complicación muy rara en nuestros días. Consiste en dolores articulares e inflamación de las válvulas del corazón después de haber padecido una faringitis por estreptococo.

Glomerulonefritis aguda: se trata de una inflamación aguda y grave del riñón que aparece después de una faringitis bacteriana.

Abscesos (colecciones de pus) en diferentes zonas de la garganta: se asocian con intenso dolor en la garganta y con cierta imposibilidad para tragar junto a una fiebre elevada.

Infecciones en otras zonas cercanas a la garganta como mastoiditis, otitis, sinusitis, neumonía o paso de gérmenes a la sangre.

Uno de las mayores preocupaciones del personal de salud y de las autoridades del gobierno es que se acerca el invierno y cada vez más personas van a tener síntomas de otras enfermedades como ser resfrío, faringitis, entre otros, muy similares a los del coronavirus, lo que puede provocar que se colapsen los centros de salud en los que se hacen los testeos por COVID-19. Además, el diagnóstico médico será más complicado de descifrar debido a las similitudes existentes entre algunas patologías con el virus Sars-CoV-2.