San Luis Informa 16 junio 2020

Fran Vidal

Escrito por Fran Vidal

Juan Carlos “Tito” Lectoure fue el soltero más codiciado de Buenos Aires en su época, ya que además de ser un caballero “pintón” era el dueño del mítico Luna Park y un reconocido mánager de boxeo.

Entre las tantas mujeres que pasaron por su vida estuvo de novio, sólo por un tiempo, con la actriz y periodista Araceli Lisazo, oriunda de Los Toldos y hermana del galán de telenovelas mexicanas Saúl Lisazo.

Cierto día de 1978 esa relación llegaría a su fin luego de que la jovencita conociera al actor norteamericano Guy Williams en una temporada de Mar del Plata.

 

Él tenía 54 años y ella recién 24, pero nada impedía que naciera esa historia apasionante e inolvidable con una argentina. Araceli cortó la relación con el empresario, claramente el dinero y el poder no compraban el amor de aquella mujer que apostó al amor a primera vista.

 

Actualmente, Araceli tiene 66 años y está radicada en Potrero de los Funes, San Luis, aún con el corazón puesto en su eterno amor, El Zorro.

 

La actriz dialogó en una entrevista exclusiva con Fran Vidal Espectáculos y reveló detalles de su romance con el querido e inolvidable Guy, quien sigue siendo la estrella de El Trece.

 

-¿Cómo fue la primera vez que se conocieron con Guy Williams?

-Fue maravilloso, yo recién llegaba de vivir de Roma y en ese momento estaba de novia con Tito Lectoure. Ese verano nos habíamos ido a Mar del Plata, pero a mí el boxeo me aburría (risas). Entonces un día vi que estaba el Circo Real Madrid con Guy Williams y Fernando Lupiz, que era mi amigo de hacía nueve años. Como no lo veía de hace mucho tiempo decidí ir a verlo al circo.

 

– ¿Cómo viviste ese primer contacto?

 

-Nos flechamos con la mirada, nos quedamos los dos como tontos. Yo le hablé en italiano y él me respondió en italiano.

 

-¿No hablaba español?

 

– Yo le hacía las traducciones porque hablaba muy mal el español, hablaba itañol, así que nos comunicábamos en italiano durante la relación.

-¿Cómo fue la primera noche juntos?

 

-Yo venía teniendo algunas cuestiones en las que no lograba tener orgasmos con otros hombres y con Guy fue algo mágico. Salimos a cenar, tomamos el mejor vino y cuando llegamos al hotel champagne.

 

-¿Es verdad que te sorprendió con esa botella?

 

-Nos encontramos en el Hotel Hermitage, después de hacer el amor me preguntó qué quería tomar y, para agrandarme que venía de vivir en Europa, le dije un champagne Dom Perignon de 1971 y él me dijo “Ok baby”. Fue hasta el frigobar y lo único que había era esa botella, tal cual se la pedí.

 

– ¿Creés que hizo magia?

 

-Él me lo dijo y yo se lo creí, por eso se murió sin que yo pudiera socorrerlo porque yo pensaba que El Zorro era inmortal. Me lo decía de tal manera que me lo creía: “No te preocupes, yo soy inmortal”.

 

-¿Después volviste a preguntarle qué pasó esa noche?

 

-No me lo olvidé nunca y buscaba momentos diferentes para preguntarle de dónde sacó esa botella. Yo supe que él no podría haber comprado nunca ese champagne en Mar del Plata y me dijo “¿No sai chi sono?” (¿No sabe quién soy?) Yo soy un mago inmortal.

¿Cómo era Guy de novio?

 

-Además de ser elegante, era un tipo con mucho conocimiento, sabía de todo y era maravilloso. Era muy caballero y educado.

 

-¿Lo pretendían algunas mujeres del espectáculo argentino?

 

-Si claro, muchas porque era muy apuesto. Algunas muy famosas, que ahora no me interesa nombrar, lo llamaban por teléfono o le dejaban cartelitos estando yo presente.

 

-¿Cómo se vestía?

 

-Muy simple, muy americanado, como decía él. Tenía tres sacos, dos jeans de marca Wrangler y Levi´s y un pantalón a cuadros. También usaba un reloj Omega y después logré que aceptara que yo le regalara un Omega Quartz en los 80. A ese reloj se lo encargué a la madre de Fernando Lupiz que había viajado a Sudáfrica.

 

– ¿Por qué no quería cambiar el reloj?

 

-Era viejísimo su reloj, lo controlaba con el Meridiano de Greenwich y le atrasaba 5 segundos por año. Guy decía que Fórmula 1 y el cohete que iba a la luna se manejaban con Omega, que él no necesitaba otro reloj porque era El Zorro y podía tener el que quisiera.

 

-En las fotos de una de sus visitas a la Argentina se vestía con ropa deportiva…

 

-Siempre, le encantaba estar cómodo. Era un traje deportivo y zapatillas que lo compramos en 1981 en Estados Unidos.

 

– Siendo una estrella de Hollywood, ¿por qué no tenía tanta ropa?

 

-Usaba el mismo pantalón porque decía que no necesitaba mostrarle al mundo que podía comprar más, odiaba el consumismo de Estados Unidos. En esos 11 años que estuvimos juntos tuvo el mismo traje de jeans, los mismos pantalones y sacos.

 

– ¿Cuánto tiempo duró la relación?

 

– Durante 11 años estuve con él, 5 y medio de novios y después amigos. Viajamos por distintos países, vivimos juntos y la idea era mudarnos a San Luis porque él decía que Potrero de los Funes se parecía al set de cine de Disney donde habían filmado El Zorro.

 

Entre idas y vueltas en la relación, Williams falleció en Buenos Aires en 1989, a los 65 años, sin poder despedirse de ella. Lectoure murió en el 2002 a la misma edad. ¿Casualidad o causalidad?

 

Desde aquel entonces Araceli nunca más volvió a enamorarse y se refugia en su casa en las sierras de San Luis, esperando que algún día aparezca El Zorro, ese que conquistó su corazón y con el que habían planeado vivir juntos allí, luego de conocer los encantos de las tierras puntanas.

En su terraza, Araceli atesora la marca de la Z al lado de sus iniciales