El dolor de la maestra del joven que murió electrocutado en Rosario por robar cables: “No quiero que lo recuerden así”

Melina Gigli describió que Ezequiel Curaba (20) era «dulce y bueno», y que «cirujeaba» porque no tenía ni para comer.

 

La mujer es docente de la escuela Carlos Fuentealba del Barrio Santa Lucía a la que asistía el joven.

 

La muerte de Ezequiel Francisco Curaba (20), quien agonizó casi un día y medio luego de electrocutarse por intentar robar cables de alta tensión en la zona sudoeste de Rosario, tuvo todo tipo de comentarios en redes sociales. Sin embargo, hubo una férrea defensa por parte de su exmaestra que en un sentido posteo en Facebook pidió «que no se lo recuerde así» y lo describió como un ser «dulce y bueno» que «cirujeaba» porque no tenía ni para comer.

 

«No quiero que lo recuerden así. Él era Eze, mi alumno. Nuestro alumno. Era muy dulce y andaba con su carro. Tuvimos muchas mañanas de mates y risas. Se medía en todo, pero siempre sonreía. Los últimos tiempos han sido difíciles para nuestros pibes, él tiraba de su carro. Andaba cirujeando. Le gustaban los cuentos, pero no leer. Era bueno”, escribió Melina Gigli, la docente en el posteo que se volvió viral.

 

Y siguió: «Leyendo comentarios en notas de diarios, veo que festejan su muerte tan dura y cruel. Él tiraba de su carro. Quizás, la posibilidad de unos pesos más para el morfi… No lo sé. Era tan dulce y siempre sonreía».

 

En la parte final del posteo, la docente realiza una severa autocrítica: «Estamos en deuda. Qué crueldad. Él andaba cirujeando. El hambre no espera. Era tan dulce, tiraba de su carro. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra». Y la frase final es demoledora y descriptiva: «Cuanto dolor».

 

El caso se conoció el domingo luego de que Curaba fuera filmado por vecinos luego de recibir la tremenda descarga eléctrica en todo su cuerpo que le quemó el 90% del cuerpo. Pretendió robar cables de alta tensión en una zanja sobre la calle Perón al 600, que derivó en una internación inmediata en el hospital de emergencia y en la detención de su hermano de 34 años, vinculado con el robo.

 

Las imágenes de ese joven zigzagueante, aturdido, y con casi la totalidad de su cuerpo hecho jirones viralizó las redes. Y con ello, los comentarios maliciosos en contra del ladrón que se había electrocutado. La mayoría de ellos, sin piedad.

 

«Cuando vi las imágenes, vi su cara de miedo terrible y contrariamente a lo que muchos piensan, algunos pibes también tienen miedo”, opinó la docente de la escuela Carlos Fuentealba del Barrio Santa Lucía a la que asistía Curaba.

 

En charla con Radio2, la docente contó que recibió mucho cariño tras la publicación en la red social: «Por ese posteo recibí muchas invitaciones y mensajes muy bonitos. Pero, el dolor sigue porque yo lo conocía, él era mi alumno y va a quedar en mi corazón. La deuda la tenemos todos, uno se encuentra con la situación cuando te estalla la bomba en la mano, llegamos tarde”, reflexionó.

 

Y describió: «A veces te llega un mensaje a las 11 de la noche de una mamá que te dice que el hijo no va a ir a la escuela al otro día porque se le rompieron las zapatillas o porque se quedaron sin gas».

 

Y agregó: «Los pibes no asisten por esos motivos, no lo podemos comprender a veces. Los pibes vienen con hambre a la escuela”.

 

Según contó Gigli, las últimas veces que lo habían visto al joven, «andaba cartoneando por la zona norte de la ciudad, y que cuando estaba cerca del colegio, «los iba a visitar».

 

Desde la Asociación de Magisterio de Santa Fe, se lanzó un comunicado también muy doloroso, visibilizando en Curaba, la situación de varios jóvenes marginales.

 

«Otro alumno más que se nos va, muy joven, casi niño, de la peor manera. A Ezequiel no lo mató la policía como a Jonatan Herrera o a Pichón Escobar. Tampoco lo mataron los narcos como a Maite o a Maxi Jerez. A Ezequiel lo mató la pobreza, la desigualdad, la miseria de una sociedad que no puede ser más injusta», escribieron.

 

Fuente: Clarín