San Luis Informa 24 junio 2021

Por su población envejecida, empresas y el Gobierno de Finlandia buscan llamar la atención de personal sanitario, metalúrgico o informático. Mirá los detalles.

 

Por Lucia Cafarello

No hay país en el mundo que no haya sido afectado por la pandemia. La mayoría ha tenido que atravesar situaciones de crisis donde se vieron todos los sectores influídos: economía, salud, educación, etc. Sin embargo, Finlandia parecía hacer oídos sordos y mantuvo todo el tiempo su etiqueta de «feliz». Sin embargo, finalmente las cosas parecen cambiar. Hoy en día tiene una población envejecida y la Nación necesita desesperadamente mano de obra extranjera.

 

Entre los profesionales buscados, efectivos sanitarios españoles, metalúrgicos eslovacos, informáticos o expertos marítimos rusos, indios o filipinos son solo una parte de lo que hoy Finlandia necesita para superar su crisis demográfica, el déficit de mano de obra y además, el contexto pandémico que no ayuda. Si bien la mayoría de los países occidentales se enfrentan al envejecimiento demográfico, este país escandinavo de 5,5 millones de habitantes cuenta con el mayor déficit de trabajadores calificados dentro de la OCDE.

 

Finlandia cuenta con cuatro mayores de 65 años por cada diez personas en edad de trabajar. En 2030, esta proporción subirá a uno por cada dos, lo que la situaría solo por detrás de Japón a nivel mundial. Después de años de inercia, las empresas y el gobierno “están en un punto de inflexión y reconocen el problema”, dice Charles Mathies, el encargado de la investigación en educación y migraciones de la Academia de Finlandia, y además, uno de los expertos consultados para el programa gubernamental «Talent Boost» (Impulso al talento), lanzado hace cuatro años para aumentar el atractivo laboral del país.

 

Pero las desventajas con las que cuenta Finlandia para atraer trabajadores extranjeros son varias, empezando por la dificultad de su idioma, la dureza del clima, y además, cierta cerrazón en su tejido empresarial.

Finlandia es uno de los últimos países elegidos para trabajar en el exterior debido al clima y al idioma.

“Nunca ha habido falta de empleo, es un problema de mentalidad”, dice Ahmed, un hombre británico de 42 años que llegó al país por motivos familiares y, aun teniendo larga experiencia en el pujante sector del diseño de productos digitales, no encontró trabajo. Terminó optando por trabajar en la ciudad alemana de Düsseldorf, adonde va y viene cada semana desde Helsinki.

Aun así, el alcalde confía en la inmigración asiática y en el cambio de prioridades provocado por la pandemia que, según él, reforzó los valores de su ciudad: “segura, funcional, fiable y previsible”.

 

¿Porqué Finlandia es el país más feliz del mundo?

Una de las claves para que los finlandeses sean tan felices es su poder de autonomía en todos los ámbitos. Esto está garantizado por una combinación de progreso económico y principios políticos liberales. Otros de los factores que ayudan al bienestar es el sentido de unión entre los ciudadanos, que colaboran unos a los otros.

 

La percepción de la corrupción en  Finlandia es casi nula, eso  se debe a la confianza de la gente en el Estado, que a su vez gasta gran cantidad de dinero al apoyo social, que contribuye a mayor igualdad, lo cual es percibida como uno de las razones de la felicidad. La mayor exponente de esta sensación es su primera ministra, Sanna Martín.