San Luis Informa 21 abril 2021

De chica, lloraba cuando tenía que subir a un avión. Ahora, comanda los vuelos que aterrizan en Ezeiza con Sputnik V.
María Fernanda “la tana” Coronel, es pilota de avión desde hace 27 años y lleva 13 en Aerolíneas Argentinas. Tiene en sus manos el comando para que lleguen a la Argentina las 800 mil dosis de vacunas Sputnik V que aterrizarán en Ezeiza desde Moscú, junto a una tripulación especial.

Se trata del decimosegundo vuelo de Aerolíneas que traerá dosis de vacunas desde Rusia o insumos médicos desde China. En esos viajes, participó “la Tana” Coronel, pilota que cuando era chica, lloraba cuando se subía a un avión porque le temía.

No dudó en alistarse como voluntaria cuando comenzó la pandemia y a pesar del shock inicial, tuvo que repatriar argentinos de distintos lugares del mundo. Lo hizo desde Londres, Miami, Cancún y también desde Roma.

Fernanda Coronel, que en su cuenta en Twitter (@TanaFlying) se presenta como “chef en modo off” y “artista plástica autodidacta”, entró en AA a los 32 años. Se desempeña como piloto internacional desde 2013.

Me costo elegir cómo representarlo, esta me encanto! … muchas veces me frustro pero no paro, es difícil plasmar al mejor del mundo, (en este tamaño grande más)y transmitir lo que quiero…

El año pasado, en diálogo con Luciana Geuna, para su programa radial “La edad de los por qué”, contó más detalles de sus inicios y también de cómo es el nuevo paradigma de volar en medio del escenario de pandemia en todo el mundo. Por ejemplo, narró cuando participó para traer insumos desde China: “Al ser un vuelo de tantas horas con demanda de regreso inmediata, los descansos se hacen en el mismo vuelo y en las escalas”, contó.

“Vamos con excepciones. No podemos quedarnos en ningún país, somos muchos equipos los que hacemos estos vuelos. A aquel viaje a China, fuimos 4 tripulaciones técnicas: 12 pilotos, tripulación de cabina de pasajeros, mecánicos y un despachante que prepara el plan de vuelo y el peso y balanceo del avión. Mucha gente…”

Su experiencia comenzó en vuelos de taxi aéreo, sanitarios y de carga hasta llegar a los grandes aviones de pasajeros. Ahora, Coronel asegura que “así como el mundo cambió por la pandemia, en el cielo, pasa lo mismo”, y agregó: “Los aeropuertos están vacíos y eso te da tristeza.”

La pandemia y lo que vendrá
“Es preocupante, porque hay una incertidumbre enorme, la situación está dificil en todo el mundo. Yo no creo que nada vuelva a la normalidad. En lo que hacemos nosotros, se han fundido muchas empresas, las más grandes están siendo rescatadas por sus estados porque son necesarias. No puede quedarse el mundo sin aviación”, señaló.

En torno a los que trabajan en el mundo aerocomercial, dijo que muchos colegas suyos que se han ido a volar a otra líneas en Europa y otros países “se tuvieron que volver porque los suspendieron o los echaron. Todo es pura incertidumbre”.

El por qué de su pasión
Coronel dice que su profesión la apasiona. “No era una carrera que yo tenía en vista cuando era chica. Mi papá me acercó a la aviación. Yo quería ser abogada pero después decidí volar”, señaló y agregó: “Esta carrera es difícil para hombres y para mujeres, por los cupos. A mí, me llevó 15 años ingresar a Aerolíneas. Estoy feliz de estar donde estoy.”

“Por eso cuido el trabajo que tengo y por eso quise ser voluntaria: para intentar devolver todo esto que me dieron. Todo comenzó cuando mi papá me llevó a Don Torcuato (la terminal aérea). Él es piloto privado, también lo era mi abuelo que fue militar, piloto de la Fuerza Aérea y después de Alas y de Austral”, reveló.

También reconoció: “A mí, no me subías a un avión ni loca. Cuando era chica, lloraba arriba de los aviones, de las motos, de las lanchas… Ahora, no me bajás más”.

Según información oficial, con este embarque y desde el inicio del proceso de inmunización, la Argentina habrá recibido un total de 8.932.600 dosis. Hasta el momento, en 11 operaciones completadas por Aerolíneas, se trajeron al país 4.467.745 dosis de la vacuna rusa fabricada por el Instituto Gamaleya; acondicionadas en contenedores especiales (Thermobox) que necesitan estar refrigerados con sistema termogel y hielo seco para mantener la temperatura a 18 grados bajo cero.