San Luis Informa 29 septiembre 2021

Nahir y Cristian Puntano, detenidos. La muerte de un joven policía sacude a la provincia de Salta. Se trata del subcomisario Manuel Alberto Pistán quien trabajaba en la localidad de El Galpón cuando recibió un feroz ataque en medio de una fiesta clandestina que intentaba frenar. Murió por la paliza que le dieron en la cabeza.

 

Todo ocurrió alrededor de las 2 de la mañana del pasado sábado cuando por medio de un llamado telefónico, los vecinos alertaron a la comisaría por una pelea en medio de una fiesta clandestina. Pistán llegó hasta el pasaje Figueroa y calle 25 de Mayo acompañado del subayudante César Rodríguez.

 

Cuando intentó frenar el conflicto, dos hombres lo sorprendieron por la espalda y le dieron varios palazos en la cabeza. A su compañero le hicieron lo mismo, pero no corrió con la misma suerte ya que cuando lo atacaron todavía tenía puesto el casco de la moto.

 

Poco después llegaron refuerzos policiales e inmediatamente, Pistán fue trasladado hacia el nosocomio local en donde ingresó con traumatismo encéfalo craneano grave. Horas más tarde fue derivado en código rojo hacia el Hospital San Bernardo de la capital salteña, pero durante el trayecto la ambulancia tuvo que parar en el Instituto Médico de General Güemes cuando el paciente se les descompensó.

 

En horas del mediodía del sábado los médicos confirmaron a los familiares su muerte cerebral, y alrededor de las cuatro de la tarde falleció.

 

Detenidos por matar a un policía

 

Tras una breve investigación, se ordenó la detención de dos hermanos: Nahir (21) y Cristian Puntano (25). Eran los dueños de la casa en la que se realizó la fiesta y se dieron a la fuga.

 

 

Los hermanos Puntano fueron hallados mojados ya que al parecer cruzaron un río en medio de la fuga.

Sin embargo, los oficiales los encontraron este domingo en horas del mediodía en la finca La Misión a pocos kilómetros de la localidad. Ambos se encontraban mojados ya que al parecer había cruzado un río para continuar con la huida.

 

Fuente: Crónica