San Luis Informa 7 septiembre 2020

El investigador del Conicet y Docente de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Guillermo Catuogno, fue designado embajador del Comité de Actividades Humanitarias, para América Latina y el Caribe, perteneciente al Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE), la organización profesional técnica más grande del mundo, desde donde impulsara “la electrificación y el bombeo de agua para comunidades rurales”, contó a Télam.

 

Junto a otros seis embajadores del país, el investigador llevará adelante un programa de liderazgo humanitario, destinado a aplicar y transferir proyectos tecnológicos a nichos sociales vulnerables, como “campesinos y pueblos indígenas”.

 

Catuogno es doctor en Ciencias de la Ingeniería y el objetivo de sus investigaciones apuntan a facilitar la electrificación rural y el bombeo de agua a comunidades que no cuentan con los servicios, a través de energías limpias, como la energía eólica y solar.

 

En ese camino, logró dotar de electricidad y agua a la escuela rural “Maestra Florentina Carreño” en el Paraje Puertas del Sol, un lugar de difícil acceso, en el norte de la provincia de San Luis, donde desarrolló un prototipo hibrido eólico-solar, para “mejorar la autonomía del sistema y entregar un servicio eléctrico y de Internet continuo, que brinda una mejor calidad de vida a los habitantes de la región”, explicó a esta agencia.

 

Proyectos similares se desarrollan para asistir a comunidades mapuches, en Esquel, provincia de Chubut y en el Impenetrable Chaqueño, donde el acceso a la red eléctrica es inviable y el desarrollo de micro redes aisladas, aparece como una solución.

 

En el área rural de Esquel, las comunidades de Nahuelpan y Alto Percy, suman un total de 68 familias que incluyen a 310 personas privadas del acceso al agua para consumo humano y productivo.

 

Allí, el proyecto, propuso la construcción de un prototipo “electrónico simple de patente abierta que pueda ser difundido y reproducido por integrantes de pueblos originarios de la Patagonia permitiéndoles desarrollar y empoderar nuevas actividades socioeconómicas como la horticultura y ganadería caprina”, dijo.

 

Desde el Laboratorio de Control Automático (LCA), Catuogno aclara que “si bien estos proyectos son de electrificación rural, hay un equipo multidisciplinario donde abordamos aspectos sociales, de educación y desarrollo de emprendimientos productivos, asequibles, sustentables y escalables en el tiempo”.

 

Por eso, entre sus trabajos se encuentra “Ojo de Halcón”, un avión que funciona con energía solar, sin tripulación y puede tomar imágenes en tiempo real al estilo de un dron, al que supera en autonomía de vuelo y que promete ser una herramienta de uso social, para monitorear la Cuenca del Morro, sector afectado por la crecida del río Nuevo en San Luis, que además, “podría usarse en búsquedas, rescates o incendios”, apuntó.

 

El nuevo embajador planifica proponer en su gestión el trabajo de una escuela secundaria de la Patagonia para la electrificación en Corralito y el de otras dos, para construir un aerogenerador y su tablero eléctrico, con destino a una sala sanitaria de un paraje a 50 kilómetros de la ciudad de Villa Mercedes, en Guanaco del Morro, provincia de San Luis.

 

A fines de julio, comenzó un curso virtual, sin costo, de energías renovables y desarrollo de tecnologías “open source” para micro redes, para una escuela secundaria de Chaco, cuyos participantes serán los que se encargarán de realizar tareas de mantenimiento de instalaciones de paneles que se realizarán en el Impenetrable Chaqueño a fines del 2020, entre otras acciones.

 

“De chico, siempre trabajé en el taller de mi papá, fui a la escuela Industrial y mi hermano también es ingeniero, la parte técnica siempre me gustó y siempre tuve, como una vocación social”, dijo sobre sus intereses y recuerda su trabajo en comedores comunitarios de la ciudad y sus vacaciones universitarias “como voluntario con los pueblos wichis y chorotes en el Chaco salteño, o los guaraníes en puerto Iguazú”, donde se iba a vivir “un tiempo para ayudar”.

 

“Por eso, estos últimos años cuando logré acceder a la carrera de investigador en el Conicet y pude elegir cómo seguir investigando y trabajando, uní las dos pasiones: por un lado, la parte científica y técnica; y por otro, la parte social. El resultado son todos estos proyectos de transferencia tecnológica y social a comunidades rurales”, resumió.

 

El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos es la organización profesional técnica más grande del mundo dedicada al avance de la tecnología en beneficio de la humanidad, donde desde el 27 de agosto último, un sanluiseño sentará bases para un uso más humanitario de la tecnología. (Télam)