Las estadísticas aseguran que el “policonsumo” está en primer lugar y después la cocaína. Los más afectados son hombres a partir de los 19 años.

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El Centro de Prevención y Asistencia de Adicciones (CPAA) del Estado provincial que funciona en la capital sanluiseña recibe hasta 10 consultas diarias.

Imagen SanluisSat

El Centro de Prevención y Asistencia de Adicciones (CPAA) del Estado provincial que funciona en la capital sanluiseña recibe hasta 10 consultas diarias, un número que permite sostener la idea de que el consumo creció en la provincia.

En mayo, la presencia de los estupefacientes en los barrios de San Luis fue alarmada por la Iglesia que parece ser en este momento un centro de gran contención para los menores. “La droga está en todos lados”, aseguraron dos sacerdotes a partir de la realidad que los tiene como testigos todos los días.

“Todo lo que hacemos es a modo de prevenir y observar; quitarle con nuestras actividades la calle a los chicos, que es el lugar natural donde se desarrollan estas cosas”, contó en su momento el padre Alan Sosa Tello, párroco de la iglesia San Roque.

Consideró que “hubo un incremento”, y que la droga “está al alcance de muchos desde la marihuana que es la puerta a las drogas duras”. Inclusive opinó que había crecido “la posibilidad y la distribución”.

Son entre 6 y 10 las consultas diarias que recibe el centro de atención gratuita, número que permite sostener la hipótesis del incremento en los casos de drogadicción, según datos que publicó El Diario de La República.

“Las cifras en 2018 han aumentado”, según destacó la información, aunque todavía no están “procesadas las estadísticas del primer semestre”.

“Me parte el alma ver la droga en los niños y adolescentes”, declaró por su parte el padre Diego de la parroquia María Auxiliadora del barrio Eva Perón. El sacerdote habló del problema y promovió una reunión con el hospital de la zona para que alguien se ocupe del tema.

“Nos preocupa muchísimo, porque aun con el trabajo de las comisarías instalada acá que lo hacen muy bien y el trabajo que hacen otros destacamentos policiales, sorprende la cantidad de droga que hay”, puntualizó el padre.

De acuerdo con la información publicada, el CAA que funciona en un edificio independiente dentro del predio del Hospital San Luis recibió el año pasado 3.649 consultas. De esa cantidad, 946 casos “siguieron tratamiento ambulatorio” y otros 4 “fueron derivados a comunidades de internación fuera de la provincia”.

Además, en un 80% de los pacientes fueron hombres y “un 57,3% del total de las consultas correspondían a edades entre los 19 y 29 años”.

En el análisis de las últimas estadísticas determinaron que el “policonsumo” (adicción de varias sustancias a la vez) fue el trastorno que más predominó entre los pacientes, en un 46,7%. La adicción a la cocaína se ubicó en segundo lugar en un 23,9%; después el alcohol en un 10,7%; luego los sedantes e hipnóticos en un 9,6% y finalmente la marihuana en un 8,6%.

Los profesionales confirmaron que la mayoría de las consultas “provienen de la capital”, aunque también reciben gente del interior y otros por “oficios judiciales”.

El CPAA funciona de lunes a viernes en horario de corrido de 8 a 19 horas y tiene un equipo integrado por dos médicos psiquiatras, tres psicólogos, un acompañante terapéutico, un trabajador social, dos técnicos en adicciones, dos agentes sanitarios y una administrativa.

Realiza talleres de prevención y capacitaciones en escuelas primarias, secundarias, clubes y merenderos, según se supo.

Junto al Ministerio de Desarrollo Social crearon la figura del “preventor comunitario”, con la que recorren los barrios; y más adelante piensan visitar las parcelas de los planes sociales.

En el informe publicaron que el primer paso en todos los casos es la admisión, en la que incluyen una entrevista “inicial, interdisciplinaria y breve, con el objetivo de elaborar un diagnóstico presuntivo, interdisciplinario, individual familiar y social y así proveer un pronóstico”. Después le siguen las entrevistas individuales con psicólogos y psiquiatras.

Con la evaluación se hace la derivación a diferentes sectores: terapias de adolescentes, de adultos y de familiares, diferenciados por género. “El método que utilizamos es trabajar sobre lo emergente, con lo que surge el día determinado y a partir de ahí seguimos”, declaró una de las médicas, Daniela Pollachi.

Los especialistas remarcaron que no hay tiempo estimado de tratamiento, porque depende de la evolución.”Desde el momento que hablamos de una patología crónica, hablamos de un tratamiento a largo plazo”, remarcaron.

Manifestaron que si el paciente cumplió con el tratamiento, “si está bien y no ha sostenido episodios de consumo reiterado, los espacios individuales se van reduciendo”. Informaron que en un principio la atención es semanal, luego quincenal y mensual.

Para evitar las consecuencias negativas del síndrome de abstinencia, se pueden recetar medicamentos, que están cubiertos por el sistema de salud provincial.

Por otra parte se llevan adelante talleres artísticos que incluyen tanto a pacientes como a familiares. Además todos los viernes visitan los domicilios de pacientes que hayan faltado a sus consultas. Hay “pacientes fantasma”, que son aquellos que no se acercan, “pero si lo hacen a través de sus familiares”.

Cuando se presentan casos de mayor complejidad, o sea que la persona “no puede llevar un tratamiento ambulatorio y no existe una contención familiar”, se establecen becas de internación en comunidades terapéuticas fuera de la provincia.

En ese sentido, el año pasado hubo 4 casos. El Estado, a través del ministerio de Salud cubre “tanto la internación como los viajes y también paga las visitas de los familiares a las clínicas, que quedan en La Rioja y Buenos Aires”.

 
 
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