Encuestas muestran que son más los empleados que asistirían a sus respectivos trabajos y están en desacuerdo con el parate. Muchos de los sindicalistas son multimillonarios jugando bazas que nada tienen que ver con la sensibilidad social sino con sus propios negocios 

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Por Marcelo Bonelli: El paro nacional paralizó a buena parte del país por contar con el apoyo de los gremios de transporte. Esto hace imposible que se vea cuánta gente se suma a la huelga y cuántos deciden desacatar la orden sindical y salir a trabajar. Encuestas muestran que son más los empleados que asistirían a sus respectivos trabajos y están en desacuerdo con el parate.

Es muy difícil estar de acuerdo con un paro realizado durante una emergencia económica y financiera delicada.

Muchos de ellos son multimillonarios jugando bazas que nada tienen que ver con la sensibilidad social sino con sus propios negocios y su propia libertad que, en ciertos casos, está en juego. Y se mezclan con encapuchados que arrojan bombas molotov e incitan a la violencia con un único fin: destituir al gobierno constitucional de Cambiemos.

¿Cómo estar de acuerdo con estos grupos violentos? Sin embargo, desde una lógica estrictamente histórica de nuestro país, es racional que haya un cese de actividades tras una megadevaluación. Al mismo tiempo, el sindicalismo ha sido muy comprensivo con los gobiernos peronistas. No tanto así con las administraciones que no fueron justicialistas.

Un sector mediático, sindical y económico le ha permitido que no practique el federalismo y que maneje la Justicia con látigo. Se ha quedado callado ante la contundente evidencia que demostraba que esos gobiernos tenían criminales de lesa humanidad entre sus filas.

Un simple repaso histórico de las últimas décadas corrobora que hoy el paro no se llevaría a cabo de haber un peronista en la Casa Rosada. La economía no colapsó pero sufrirá varios meses de desierto y malas noticias. El Gobierno está atajando la situación social de los más vulnerables aunque no es suficiente.

Hasta que se vuelva a encarrilar el rumbo económico de la Argentina, habrá descontento social casi permanente. Es de vital importancia que se canalice a través de protestas pacíficas y canales que promuevan la tranquilidad. Y que no se dejen aprovechar por la violencia destituyente de ciertos grupos.

 

Fuente: cienradios. Envío: Y.N.F.

 
 
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