Como no respondió al tratamiento, lo podaron y esperan que mejore con el rebrote primaveral.

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Debe ser uno de los pocos ombúes que surgieron hace más de 100 años en la ciudad, pero el panorama no es muy alentador. La planta ubicada en un vivero sobre 9 de Julio, entre Córdoba y San Juan, lleva tres años intentando sortear una infección de hongos sin éxitos visibles. Esta vez, el personal de Espacios Verdes recortó las ramas más altas de la copa, que lucen secas y huecas, para evitar que lastime a los clientes del lugar y que dañe las propiedades vecinas. Las esperanzas están puestas en que, tras la poda, en la época primaveral empiecen a verse sus rebrotes.

“Tenemos la mala noticia que se nos ha enfermado. Si bien sigue en tratamiento, lo cuidamos con medicación, lo protegimos lo que más pudimos a pesar que veíamos que se empezaba a caer, pero no pudimos frenar el síntoma”, contó María, la propietaria del lugar.

Ella alertó al área municipal sobre la afección de la planta. “Hace 3 años viene secándose. El propietario lo trató con fungicidas y en un primer momento alcanzó a frenar la infección. Estas plantas son propensas a enfermarse y sufrir ataques de hongos que comienzan agrediendo el sistema radicular. Aunque no es notorio porque sigue viéndose verde, a través de los años empieza a ascender la enfermedad y se lo ve desfoliado, con hojas muy amarillentas, de color claro, lo que es una señal de que se está deshidratando y que no hay una buena circulación de savia”, explicó el ingeniero Miguel Cortéz, a cargo del Departamento de Arbolado Urbano.

A medida que los hongos avanzan en el ejemplar, las ramas toman aspecto decumbente, empiezan a colgar y con el tiempo se cortan. Por eso, iniciaron con la poda para evitar daños.

“El peso de las ramas es considerable y, como es en un comercio y muchas apuntan a propiedades de otros vecinos, no se puede esperar, hay que empezar con las podas de limpieza. Solo se hace el despunte de aquellas con alta probabilidad de peligro de caída encima del vivero, por donde circulan muchas personas, y sobre los domicilios lindantes”, indicó Cortéz.

Previo al recorte, le indicaron una dotación importante de riego para frenar la deshidratación, pero la planta ya presentaba comprometido el sistema vascular y según el ingeniero, por más que haya una buena cantidad de agua, los hongos siguieron su paso.

"Tenemos esperanzas. Creemos que tiene más de 100 años, nosotros hace 17 que estamos acá. No creo que esté cumpliendo su ciclo como ocurrió con el de la Guayaquil, tan añejo. Ese era histórico con su placa de que las tropas de San Martín habían descansado allí. Creo que nos debe llamar la atención qué pasa porque en los últimos 10 años perdimos más de 5 mil paraísos sombrillas, un pulmón muy importante, y ahora empezaron los ombúes", apreció María.

Tras la poda, esperan que con la llegada de la primavera aparezcan también los brotes y reviertan la realidad de la planta. Mientras tanto, los dueños del vivero han logrado sacar algunos retoños del ombú que dispersaron en varios sectores de la ciudad. "Estamos guardando sus hijos por si hay que cambiarlo, lamentando y agradeciendo su existencia", dijo la mujer.

Fuente: EDDLR

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