Partió el 19 de diciembre de su casa en Córdoba para buscar trabajo, viajó en micro hasta San Luis, desde allí cambió de parecer y empezó a caminar sin rumbo fijo hasta que unos policías lo encontraron este lunes en Agua del Toro. La increíble historia.

Una historia de película vivió un cordobés de 31 años que el 19 de diciembre se fue de su casa en el pueblo de Hernando, en la provincia de Córdoba, y finalizó su travesía a pie en Agua del Toro.

Todo comenzó cuando Cristian Ocanto (31) decidió irse en búsqueda de trabajo. Tomó un micro rumbo a Villa General Belgrano, de ahí otro hasta la capital de Córdoba y un tercero con destino a Merlo, en la provincia de San Luís.

Al bajarse en esa localidad tomó una rara decisión: empezó a caminar por la ruta que lo llevó hasta la capital de Mendoza desde donde partió hacia el sur de la provincia hasta que en Agua del Toro unos policías lo encontraron casi deshidratado cuando caminaba por una huella.caminantedentro

Fueron cientos de kilómetros los que recorrió a pie Cristian, incluso bajo las intensas lluvias y días de frío de inicios de enero, hasta que lo encontraron los policías de Agua del Toro. En esos 30 días, con poca plata en el bolsillo y sólo con lo puesto, unas bermudas, unas zapatillas y una remera, el cordobés sobrevivió a una experiencia difícil de imaginar.

Durmió a los costados de la banquinas, no se bañó nunca (salvo un chapuzón en un río), comió salteado e ingirió mucho líquido para soportar la travesía. "Nunca lo volvería a hacer", dijo apesadumbrado a UNO de San Rafael.

Explicar lo que le sucedió fue imposible. Su relato, entrecortado por la angustia vivida fue una mezcla de sensaciones difíciles de interpretar.

"Salí a buscar trabajo y no lo encontré, entonces me puse a caminar sin saber a dónde iba", explicó. Y agregó que "pasé las fiestas en San Luis solo y tomando agua".

Como la película de Forrest Gump, el joven cordobés agachó la cabeza y empezó a caminar sin rumbo, durmió donde pudo y hasta estuvo cara a cara con un puma que lo despertó cuando descansaba en un paraje en San Luis.

"Al verlo me asusté y lentamente me alejé como pude", relató mientras fumaba un cigarrillo al costado de la subcomisaría de la Villa 25 de Mayo donde lo hospedaron, se pudo bañar y cambiar de ropa que vecinos le regalaron.

"Comió como un buey", recordó el titular de la subcomisaría Carlos Marker, quien decidió comunicarse con los padres de Cristian que los buscaban desde el 19 de diciembre. El comisario relató que "lo encontramos en muy mal estado, casi deshidratado" y "hace una semana que no tenía plata y buscaba agua para beber".

"Es un milagro que siga vivo porque caminó cientos de kilómetros y nada le pasó", recordó y mencionó que "fue identificado por la Policía en dos oportunidades, una en Santa Rosa y otra en San Carlos pero nadie le avisó a los padres".

Ahora Cristian viajará este martes de retorno a Hernando donde lo esperan sus padres de 80 y 68 años que con alegría recibieron la buena noticia de que su hijo estaba vivo.

 
 
 

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